Formas anticapitalistas del pensamiento entre el arte, la ciencia y la política

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HI: ¿Qué es Entre y cómo surge?

Entre: Entre es un espacio en construcción, al que queremos convocar a personas y organizaciones interesadas en discutir y hacer en los cruces entre el arte, la ciencia y la política. Surge de la necesidad de personas dispersas de generar encuentros y tener un grupo desde el que hacer cosas colectivamente. Tenemos la percepción de que cada uno está inserto en ambientes o comunidades donde se discuten cosas que están buenísimas, pero que raramente salen de ciertos circuitos y grupúsculos más bien cerrados. Esta crítica a algunos espacios de producción de conocimiento y cultura se cruza con la pregunta sobre la izquierda, sobre cómo y desde donde participar con un pensamiento crítico sobre los problemas de la izquierda. En este cruce nos interesa salir de las endogamias, usando conocimientos y métodos del arte y la academia para la política, y vice versa. Viniendo algunos de nosotros de la docencia, nos interesa enseñar algunas cosas que probablemente no le interesarían a ninguna institución formal, sea por la especificidad, el generalismo o el ánimo experimental. Así, nos proponemos tres líneas de trabajo: cursos y talleres para el público en general; discusiones públicas sobre un tema (en el primer semestre ese tema es “estética, ciencia y política”); y trabajo con organizaciones sociales, ofreciéndonos a hacer trabajo de formación o co-investigación con ellas. Entre nace en respuesta a una crisis – la de la cultura política de izquierda, la de la política de la cultura – y las ganas de usar esa crisis para pensar en colectivo, un colectivo no fijo ni determinado, sin una identidad previa pero interesado en intentar hacer cosas juntos sin tener que ignorar las diferencias que existen entre nosotros.

HI: Entre se define como “un espacio entre cultura y política”, que busca articular, poner en diálogo y “friccionar” diferentes registros, ámbitos y lógicas discursivas-políticas (arte, técnica, ciencia, academia, militancia). ¿Cuál es la intencionalidad política de fondo en esta apuesta? ¿Cuáles son las expectativas en torno a estos cruces y “contaminaciones”?

Entre: Creemos que no es suficiente seguir pensando en la politización de la cultura, o en el rol de la cultura en la política sin producir cruces que disloquen más radicalmente sus lógicas operativas y sus epistemologías. Cada vez que miramos cómo trabajan los militantes en organizaciones y en torno a objetivos, que miramos cómo artistas construyen todo el tiempo comunidades de experiencias, que miramos cómo la publicidad usa y desarrolla armas estéticas y persuasivas poderosas, que vemos a la cultura ser usada como argumento e índice para desarrollos económicos y macro políticos, que vemos a la academia practicar una crítica sofisticadísima que no logra salir de las puertas para afuera, que vemos a los viejos desplazados y a los jóvenes en banda, nos convencemos de que hay fuerzas poderosas que se encuentran o bien subexplotadas en su potencial político, o bien cooptadas por poderes empresariales y conservadores; y de que esas fuerzas pueden potenciarse enormemente si en lugar de fragmentarse se encuentran. Creemos que la hiper-especialización profesionalizada y la atomización posmoderna son funcionales a la fragmentación individualista que impone el neoliberalismo, y si bien nos interesa pensar en el presente y en diálogo con nuestro contexto, nos proponemos desobedecer la lógica disciplinar que manda a cada uno a ocupar un lugar definido y restringido. Los artistas pueden hablar de política, los militantes de ciencia, los científicos de arte. Vemos que a pesar de que muchos artistas y científicos (casi todos, de hecho) son de izquierda, no sabemos qué es una cultura de izquierda, y nuestro referente más claro es un desprestigiado sesentismo. Por eso, queremos contribuir a pensar estos asuntos, y si nos sale bien, a poner nuestra parte en la construcción de culturas alternativas.

HI: Entre las tareas que se propone Entre, está la de propiciar diferentes instancias y formatos para la discusión política. En la actualidad, por diferentes razones y circunstancias, a las izquierdas les resulta muy difícil proponer y abordar temas relacionados con las vías para la superación del capitalismo. ¿Qué elementos o nudos problemáticos deberían formar parte de un programa de pensamiento estratégico de transformación profunda del Uruguay actual?

Entre: Pensamos que el capitalismo tiene la capacidad de fusionar lo material con lo simbólico de formas intensas y profundas, y por eso difíciles de desentrañar. Nos parece que la izquierda ha subestimado el rol de las sensibilidades en la formación de una oposición al capitalismo, y que es necesario investigar más en cómo hacemos para que los procesos de subjetivación que se dan en la vida cotidiana no reproduzcan inevitablemente las formas capitalistas: individualismo, cosificación, competencia, cuantificación, mercantilización, generación de mercados. Nos mueve el deseo de pensar estas cosas analíticamente pero también desde la autocrítica, o desde el sinceramiento. Somos militantes y por eso empezar por nuestros propios gustos, hábitos, conflictos, formas de asociación y producción nos parece un punto de partida fundamental para no estar pensando la política siempre en términos moralistas o de deber ser; para atravesar juntos procesos de transformación social que tocan mucho a lo personal. Pensar la política “vulnerabilizandonos”, implicándonos, “gastando” tiempo en discusiones que quizás no lleven a nada, estudiar juntos sin que sea por el certificado sino como medio para comunalizar el saber, juntar formas de contenidos en la política, nos parecen formas anticapitalistas de practicar el pensamiento (aunque necesitando hacer esas prácticas sustentables económicamente) y ver qué podemos hacer juntos, en un momento en donde el mundo se esfuerza en mostrarnos todo el tiempo todo lo que no podemos hacer. Esto implica pensar en cuales son los límites que se nos impusieron, y como operan. Por ejemplo, pensar el capitalismo (o el anticapitalismo) en Uruguay implica también problematizar la idealización de la democracia liberal que la izquierda posdictadura adoptó en acuerdo con la derecha. Necesitamos dar cuenta del lugar constitutivo y fundacional de la impunidad en nuestra democracia obturada, y los límites que impuso en la imaginación de la izquierda. La democracia liberal se vería afectada si aquello que esa impunidad protege es incorporado a la reflexión cotidiana en nuestra sociedad.

Apostamos a pensar y producir cultura juntos en el convencimiento de que no existe una receta para superar el capitalismo, pero con el compromiso de asumir su complejidad y sin miedo a poner sobre la mesa nuestras propias contradicciones, en un momento en el que es necesario repensar profundamente el proyecto político de la izquierda. Cansados de deconstruir, pensamos que si logramos construir proyectos que nos hagan sentir que las batallas que damos no son pequeñas luchas aisladas y contradictorias, sino que uniendo sus puntos pueden conformar líneas de avance sobre el poder del capital, su aparato ideológico y los límites que impone al pensamiento y la imaginación, vamos a estar un poco menos perdidos. Pero los puntos no se unen solos. No tenemos entonces “la receta”, pero sí la convicción de que podemos organizarnos, empezando por lo micro y apostando a articularnos con quienes construyeron antes que nosotros, de una manera no capitalista, que apueste a lo público y a lo común.

 

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